La elevada presencia de trastorno por déficit de atención/hiperactividad (TDAH) en el trastorno del espectro autista (TEA) ha sido reconocida en el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, quinta edición (DSM-5), permitiendo el diagnóstico de ambos trastornos.
A partir de la quinta versión del DSM, se incluye el TDAH dentro de los «Trastornos del Neurodesarrollo» y amplía la edad de diagnóstico, teniendo en cuenta la posibilidad de que sus síntomas sigan presentes en la edad adulta, criterio que también se considera en el diagnóstico de TEA. Y sin duda, uno de los cambios más relevantes es la aceptación de la posibilidad de comorbilidad de este trastorno con los TEA. Ahora se contemplará en conjunto toda la sintomatología (sin centrarse tan solo en un subgrupo de síntomas), lo que permitirá dar respuesta a todas las necesidades que presenten los sujetos.
La revisión de los 33 estudios identificados evidencia una prevalencia de síntomas de TDAH en niños con TEA del 33-37%. La condición comórbida presenta más déficit en el control inhibitorio, la atención y la memoria de trabajo. Asimismo, en cognición social, la sintomatología del TDAH incrementa las dificultades en los casos de TEA. Además, el perfil clínico de TEA + TDAH muestra mayor gravedad que el de TDAH o TEA puros.
Según el estudio de Svenny Kopp, de la Universidad de Gothenburg, se estima que muchas niñas que presentan cuadros comórbidos no son diagnosticadas. En el estudio que realizó sobre una población de 100 mujeres de entre 3 a 18 años de edad, observaron que muchas de ellas habían mostrado signos de alerta, pero que había sido pasados por alto, incluso en los casos en que las familias acudieron a la consulta del especialista, y no fue hasta la revisión posterior donde se detectó que presentaban un cuadro de TEA o TDAH o ambos de forma conjunta.
TDAH, sus subtipos y cómo se presenta en mujeres
En el Manual de Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5) se diferencian tres tipos de presentaciones del TDAH:
- Presentación predominantemente con falta de atención (inatento): Prevalecen síntomas relacionados con la falta de atención, como es la falta de atención a los detalles, parece no escuchar cuando se le habla, le cuesta seguir instrucciones y no termina tareas, las dificultades para organizar las tareas y las actividades son muy marcadas, e intenta no iniciar tareas que requieran un esfuerzo mental sostenido.
- Presentación predominantemente hiperactiva/impulsiva: Tienen una marcada hiperactividad e impulsividad. Esta hiperactividad es continuada y tienen una dificultad marcada para controlarla.
- Presentación combinada: Se trata de la combinación de los dos anteriores subtipos.
Los síntomas del adulto con TDAH suelen ser diferentes al de los niños. La hiperactividad se hace menos visible y se transforma en una inquietud más interna y en una búsqueda de actividad o emoción constante. Los problemas de atención son probablemente los que más persisten; éstos acarrean dificultades a los adultos a la hora de llevar a cabo las tareas, gestionar su tiempo o ser organizados y consistentes. Los síntomas impulsivos se mantienen en la mayoría de los casos, lo que conlleva a problemas en la vida familiar, social o laboral. Se observa en los adultos una mayor frecuencia de cambios laborales precipitados y constantes, rupturas sentimentales, adicciones o conductas de riesgo, entre otras situaciones.
El TDAH se presenta distinto en mujeres, al igual que el TEA y se infradiagnostica por razones similares: Como por ejemplo, las evaluaciones, investigaciones y encuestas están, en su mayoría, centradas en los hombres y sus características. O que las mujeres son mucho mejor enmascarando o camuflando sus síntomas. También está el bias de género y la percepción de que son más lábiles emocionalmente y por tanto se pasa por alto el nivel de estrés e inatención que puedan sufrir.
Los síntomas del TDAH en mujeres suelen explicarse como rasgos de carácter más que como TDAH: «Es distraída, soñadora, habladora, olvidadiza, desorganizada, ansiosa».
La Federación Española de Asociaciones de Ayuda al Déficit de Atención e Hiperactividad (Feaadah) en el 2017, emitió un manifiesto en el que alerta sobre la dificultad que experimentan los profesionales a la hora de diagnosticar a las niñas y mujeres con déficit de atención puesto que se le confunde con trastornos de ánimo o trastornos adicionales como anorexia y bulimia.
En el manifiesto se comunica que aunque en las mujeres es más común el tipo de TDAH inatento, sus síntomas «son mal entendidos por los profesionales, que los confunden con trastornos del estado de ánimo o ansiedad, ya que se presentan de una forma más sutil que en los hombres». Estos malos entendidos implican que las mujeres afectadas sin diagnóstico ni tratamiento pueden presentar trastornos y problemas adicionales: «Evaluar y diagnosticar el TDAH en niñas es más complicado que en varones, ya que en ellas aparece más tarde y de forma diferente».
Según un comunicado emitido por la institución a través de la Asociación de Padres de Afectados por Déficit de Atención con o sin Hiperactividad de Castellón (Apadahcas), las investigaciones han demostrado que los cambios en los niveles de estrógeno pueden afectar mucho a las niñas con síntomas de TDAH durante la pubertad y más allá, de manera que si una niña queda sin diagnosticar, ello puede conducir a trastornos adicionales, como bulimia, anorexia o trastornos de la personalidad y contribuir a la existencia de mujeres adultas con más probabilidad de verse envueltas en accidentes, insomnio o situaciones como el desempleo o el divorcio.
Los síntomas incluyen:
- Dificultad para concentrarse.
- Pérdida de foco atencional.
- Hiperactividad o inquietud, ya sea física o mental.
- Impulsividad.
- Se distraen fácilmente.
- Baja autoestima.
- Desorganización.
- Problemas para establecer prioridades.
- Dificultad con la permanencia de objetos.
- Mala gestión del tiempo.
- Dificultad para seguir instrucciones.
- Irritabilidad.
- Falta de atención a los detalles.
- Estrés crónico.
- Depresión.
- Labilidad emocional.
- Trastornos del sueño.
- Baja tolerancia a la frustración.
- Dificultad para generar planificación.
- Hiperconcentración o hiperfoco. (habilidad de mantener la atención por largos periodos de tiempo a la vez).
Otros:
- Impacientarse rápidamente.
- Interrumpir a los demás mientras hablan.
- Hablar mucho o compartir mucho de sí mismos.
- Dificultad para lidiar con el estrés.
- Dificultad para cumplir con plazos establecidos.
- Dificultad para mantenerse quietos.
- Dificultad para «callar» los pensamientos.
- Fatiga y posible fatiga crónica.
¿En qué se diferencia el TDAH en las mujeres?
Los niños que son diagnosticados con trastorno negativista desafiante, trastornos de conducta y depresión mayor. A nivel escolar, presentan mayor índice de comportamientos disruptivos e hiperactividad.
A diferencia de los niños, las niñas con TDAH son menos agresivas e impulsivas y presentan menores síntomas de trastornos de conducta. Tienen un mayor riesgo de sufrir trastornos de ansiedad. A nivel escolar, muestran menos problemas y participan en más actividades extraescolares.
Según una revisión de Seidman LJ, 2006, estas diferencias de género desaparecen en la pubertad.
Tras la revisión de algunos artículos de la fundación CADAH, se han podido encontrar algunas aportaciones que hacen referencia a estas diferencias entre sexos en el TDAH. Por ejemplo, J.R. Valdizán, E. Mercado, A. Mercado-Undanivia hacen referencia en su artículo titulado ‘Características y variabilidad clínica del trastorno por déficit de atención/hiperactividad en niñas’ a uno de los estudios apoyados por el Instituto Nacional de Salud Mental estadounidense en el año 1999 en el que se señala que el TDAH afecta de forma diferente a las mujeres que a los hombres.
Las niñas pueden tener mayor probabilidad de tener síntomas de inatención en contraste con los niños en los que predominan la hiperactividad, la impulsividad y los comportamientos disruptivos.
Comparadas con las niñas sin el trastorno, las que padecían TDAH tenían índices significativamente más altos en problemas de comportamiento, por ejemplo, negativista desafiante y de conducta, aunque sus índices son más bajos que los de los varones.
Las niñas con TDAH exhibieron niveles más altos de variaciones del humor y ansiedad que los niños sin TDAH.
Con respecto a los jóvenes no afectados, las jóvenes con TDAH tienen un mayor riesgo en la dependencia del alcohol y la droga, incluyendo el tabaco.
Sus dificultades cognitivas son similares a las de los varones con TDAH.
Estos mismos autores citan uno de los trabajos de Nadeau KG y colaboradores. Dejan reflejado que estos autores hacen una distinción entre tres subtipos de niñas a los cuales se puede añadir un cuarto grupo menos frecuente.
+ Modelo Tímida: Niñas del grupo inatento. La mayoría de estas chicas con TDAH son más desatentas y tímidas que hiperactivas e impulsivas, ya que tienden a relacionarse aislándose del mundo. Su inatención en clase puede pasar desapercibida al no querer llamar la atención. Parece que escuchan y su pensamiento se encuentra en otro lugar. Terminan sus trabajos en casa si tienen problemas otras personas de la clase. Pueden sentarse atrás prefiriendo mirar o jugar solas. Prefieren no crear problemas y son más brillantes de lo que parecen.
+ Modelo Hipersociable: Lo tratan como una combinación de hiperactiva e inatenta. Hablarán velozmente sobre cualquier cosa. Se las puede ver simplemente como altamente sociables, pero su comportamiento puede causar problemas con los demás. Pueden saltar de tema en tema e interrumpir con frecuencia para ser el centro de atención. Su charla constante abruma rápidamente al oyente. Consecuentemente, pueden tener dificultades para retener amigos debido a su inhabilidad para escuchar. En el colegio, distraerá a los demás y tendrá dificultades para concentrarse en clases.
+ Modelo Hiperactivo: Es el más fácil de diagnosticar al asemejarse al tradicional de un niño con TDAH. Exhiben, por ejemplo, hiperactividad, impulsividad y comportamientos de riesgo y peligrosos. Incluso precozmente.
+ Niña Cambiante: Combinación de inatenta e impulsiva; es el menos común, pero, a menudo, la frustración y cierta inflexibilidad son sus características. A menudo se etiqueta a estas chicas de disfóricas. Parecen nunca están contentas. Una niña disfórica puede ser inflexible la mayor parte del tiempo y tener «rabietas» frecuentes; de adulta puede presentar trastornos del ánimo.
El rol de las hormonas femeninas en el TDAH
Durante la adolescencia temprana, las niñas con TDAH tienen más problemas académicos, comportamientos agresivos, tempranos signos de problemas relacionados con el abuso de sustancias y altas tasas de depresión en comparación con niñas sin TDAH. Además, al entrar en la pubertad, el surgimiento de las hormonas y los cambios de metabolismo pueden hacer difícil el proceso de encontrar la medicación indicada, teniendo que cambiar de medicación o de dosis varias veces.
Durante las dos primeras semanas del ciclo menstrual, los niveles de estrógeno aumentan de forma constante, mientras que los niveles de progesterona son bajos. El estrógeno promueve la liberación de serotonina y dopamina en el cerebro, los neurotransmisores del bienestar. Los estudios sugieren que estas primeras semanas suelen ser menos demandantes para las mujeres con TDAH. En la tercera y cuarta semana, el aumento de progesterona disminuye los efectos beneficiosos del estrógeno en el cerebro, lo que reduce posiblemente la eficacia de los medicamentos estimulantes para el tratamiento del TDAH.
Según la doctora Patricia Quinn, directora del Centro Nacional para Niñas y Mujeres con TDAH en Estados Unidos, las mujeres con TDAH experimentan el síndrome premenstrual (SPM) de forma más aguda que las demás. Suelen reportar que dos o tres días antes de su menstruación empiezan a sentirse más hiperactivas, desatentas e inquietas.
Hay otros dos momentos en la vida de una mujer en los que se producen grandes fluctuaciones hormonales: el embarazo y la menopausia. En ambos es importante hacer una revisión del tratamiento farmacológico para adecuarlo a los efectos que estos cambios puedan tener en sus síntomas.
El TDAH no tratado en la adultez
El TDAH puede tener un impacto significativo en los adultos si no reciben tratamiento para la afección, al igual que sus cercanos. Algunos de los riesgos son:
+ Riesgos en la salud mental:
Las mujeres pueden presentar baja autoestima, depresión, ansiedad, estrés crónico, somatización.
También son más propensas a experimentar angustia psicológica importante, como trastornos de ansiedad y cuadros depresivos graves.
El estrés crónico debido a estos problemas también puede conducir a otras afecciones como dolor crónico o fibromialgia. Al igual que inflamación y mayor riesgo de enfermedades como alteraciones gastrointestinales.
+ Riesgos en las relaciones interpersonales:
Pueden presentar dificultad para mantener relaciones estables.
Un estudio del 2016 aunque con una muestra pequeña, encontró que las parejas de personas con trastorno por déficit de atención e hiperactividad pueden sentirse más desatendidos que aquellos que viven con personas sin TDAH.
Otro estudio del 2015, sugiere que el TDAH no tratado es un riesgo para la parentalidad, ya que es más difícil controlar las emociones e impulsos, concluyendo en relaciones conflictivas con los hijos.
+ Riesgos en el ámbito laboral:
Una revisión sistemática de múltiples estudios encontró que el trastorno por déficit de atención e hiperactividad no tratado en adultos puede conducir a la inestabilidad laboral.
Pueden tener problemas de concentración dentro del trabajo, lo que podría dificultar el mantener un trabajo por mucho tiempo.
+ Riesgo de adicciones:
Un estudio concluye que pueden tener mayor probabilidad de abusar de sustancias psicoactivas, del alcohol y ser más susceptibles a la adicción a la nicotina.
Esto se condice con la falta de control de impulsos y de la necesidad de estimulación, generando adicciones de distinto tipo.

